Lidiar con la
falta de organización con que me cargo, es una lucha encarnizada y nada
responsable de mi parte, porque sin sonar a mediocre creo que de cierta manera
estoy perdido.
De alguna
manera mi ser tiende al equilibrio y la contrapropuesta a la falta de esta
virtud, es tratar de mecanizar o estructurar actividades que me recuerden la
idea de poner orden a mis continuas labores. Uno piensa que con ejemplo me
motivaría a imitarlos y lograr mejores
resultados pero de esos tengo muchos, Erika, Emilio, y mi pareja con distintas
maneras pero tienden a ser meticulosos en su forma de llevar las cosas a cabo,
y creo que al final de cuentas lo hacen bien. Y a pesar de convivir mucho con ellos
no tengo mas que el agrado de reconocerles la labor pero eso a que se me pegue
algo de esa organización, pues no.
Han
sido constantes los atrevimientos por poner fin a esta falta y malponderado
defecto pero no dejan de ser mas que intensiones poco agraciadas y muy
temporales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario